La política no puede justificar la bajeza humana
En la confrontación política cubana, donde los desacuerdos son intensos y las pasiones encendidas, existen principios que deberían permanecer intactos. Las diferencias ideológicas pueden ser profundas y los criterios sobre métodos y liderazgo absolutamente opuestos; sin embargo, nada justifica convertir el dolor personal en arma para el escarnio público.
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